sábado 28 de febrero de 2009

Experiencias

Hace un tiempo que no escribía en mi blog, prácticamente desde que asumí la responsabilidad de la Coordinación de la Agencia del Voluntariado en Málaga, pero hoy he tenido un hueco para ponerme delante del ordenador para expresar algunas de las vivencias del último mes.

Durante este mes he visitado a muchas asociaciones, aún me quedan más que visitar, he podido asistir a sus sedes, ver el trabajo que realizan, conocer la acción que llevan a cabo y la importantísima labor social que realizan.

Cuando asumí la responsabilidad del Voluntariado en Málaga y hablaba con mi amigo José Manuel Girela, Coordinador de la Agencia Andaluza en Sevilla, me decía: Dani, aquí vas a encontrar a personas que realizan una labor social que nos adelantan por la izquierda. ¡Así he podido comprobar que es!

Cuando conoces a tantas personas, a tantas personas voluntarias, que de forma desinteresada, de forma altruista dedican su tiempo, sus habilidades y su solidaridad con los demás te das cuenta que cada uno de nosotros podía hacer más cosas para ser mejor persona, para ayudar a construir una sociedad mejor.

Estoy conociendo a muchas asociaciones que realizan un trabajo que abarca un gran abanico de actuaciones; medioambientales, de ayuda a los más necesitados, de ayuda a inmigrantes, a niños en zonas que rozan la exclusión social, a enfermos que necesitan la compañía de una persona para que la escuche, asociaciones que trabajan en el tercer mundo… Son muchas las asociaciones y todas son necesarias e imprescindibles en la labor que realizan.

He visitado centros, he visitado sedes, de todas podría decir algo importante, algo que sería justo poner en valor, pero han sido tantas que no querría decir nombres de asociaciones por tener la incertidumbre de no mencionar a algunas, y todas las que he conocido hasta ahora son dignas de mencionar y dignificar en la labor que están realizando.

Pero además de las asociaciones he podido ver a personas que reciben la ayuda de los voluntarios y las voluntarias, he visto como respondían con una sonrisa de gratitud a la ayuda que le prestaban. He visto como a una llamada de una persona que necesitaba hablar, tomar un café han dejado sus ocupaciones para estar al lado de esa persona que demanda un rato, que necesitaba hablar para poder sentirse bien. Era dedicar un rato con quien lo necesitaba, y así hacen los voluntarios y las voluntarias.